jueves, 26 de enero de 2012

Comentarios (III): Estudios Culturales


Se abre, entonces, el espacio para que publiquen lo correspondiente a la última evaluación, consistente en un comentario de 400 palabras máximo sobre lo que se ha visto hasta ahora en el Curso de Socialización y Medios de Comunicación referente a los Estudios Culturales.

Recuerden que deben publicar explicitando quiénes escriben (integrantes del grupo), que dentro de todo es una evaluación académica por tanto las citas que utilicen deben estar construidas en formato APA y que tienen hasta las 23:59 horas para publicar.

La dinámica de respuestas la colgaré en la noche, así que estén pendientes de ello.

Saludos y éxito.

Jere.

20 comentarios:

  1. Fernando Moraga y Maximiliano Carrillo

    En cuanto a lo que llamamos los estudios culturales, debemos mencionar en primera instancia el motivo de su génesis, esta comienza a gestarse como una alternativa a los modelos de análisis imperantes y totalizantes, como lo son el funcionalismo y el estructuralismo económico de tipo marxista, siendo su esencia la diferenciación de estos modelos, los estudios culturales no se construyen como una teoría, ni siquiera pertenecientes a una disciplina en sí, vendrían siendo un área de estudio común que puede ser abarcada por una amplia gama de disciplinas.
    Si bien, los denominados estudios culturales tienen como base a la escuela de Frankfurt y al funcionalismo americano principalmente, no como base teórica, sino más bien, como una base sobre la cual construir una alternativa a estos modos de comprender las realidad, elementos que reafirman esta postura los tomaremos desde las escuelas teóricas ya mencionadas para luego contrastarlas con el modo de análisis propio de los estudios culturales. Para el funcionalismo americano la prensa es presentada como un actor independiente y neutro, para la escuela de Frankfurt se le considera como un punto clave para la dominación y difusión del capitalismo como forma de vida, por otra parte los estudios culturales consideran a la prensa si bien, como a disposición de grandes poderes hegemónicos, considera el factor de resistencia y alternativas, con esto nos referimos que el actor social puede en base a su subjetividad interpretar el mensaje y resistirlo e incluso oponerse a él, además de la posibilidad de encontrar medios alternativos para informarse.
    Dentro de los padres fundadores de los estudios culturales tenemos a Raymond Williams, Edward Thompson y Richard Hoggarts, estos autores además comparten similitudes con el accionar de los estudios culturales, esto seria, poseer un compromiso con el cambio social, usar la academia como medio para esto, la educación de adultos y la procedencia popular.
    Los elementos teóricos comunes entre autores y escuelas se centran en: considerar la existencia de una cultura hegemónica, pero que su alcance no es total, hay espacios para la resistencia, incorporan al análisis la cultura popular como un medio de resistencia al proceso de dominación, repensar al actor social como un sujeto que toma sus propias decisiones y que juega un rol activo en cuanto a la interpretación de mensajes de la prensa, en este punto Hall describe dicho proceso, teniendo 3 opciones acerca de la lectura: hegemónica, oposicional y negociada.

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  2. Grupo 1 : Javier Bottinelli, Javiera Campos, Amarilis Rojas

    Los estudios culturales surgen en un contexto de post-guerra caracterizado por la emergencia de diversos movimientos sociales y culturales. El antecedente más importante es la asunción de miles de jóvenes rebelándose contra todo el orden hegemónico. Desde mayo del 68’ hasta el movimiento hippie son algunas de los antecedentes en que los jóvenes toman un rol importante en la generación de culturas urbanas, artísticas, musicales, etc. Todos estos se enmarcaran en una crítica al capitalismo global, el consumo y las instituciones sociales. En este contexto surge la escuela de Birmingham donde se pretende superar la visión pesimista sobre la cultura de masas realizada por la escuela de Frankfurt. Por lo mismo, sugiere que las diversas formas de expresiones culturales que coexisten en su momento darían cuenta de diversas significaciones a la sociedad, tanto criticando lo hegemónico como resignificando sus elementos.
    La Escuela de Birmingham se interesará por las diversas expresiones culturales enmarcadas en un proceso hegemónico, dando cuenta de sus relativas autonomías definiéndose como contra-hegemonicas. Una de sus preocupaciones fueron las prácticas y experiencias cotidianas de la clase trabajadora frente la cultura dominante. En este sentido, la comprensión histórica y social va a ser analizada desde diferentes actores como son los jóvenes, las minorías étnicas, la clase obrera y los sectores marginales de la sociedad. La realidad social no podría ser entendida desde la cultura de masas, por lo tanto se da cuenta de la existencia de una multiplicidad cultural en la sociedad.
    Los estudios culturales, se diferencian de otros enfoques como funcionalismo y teoría crítica, principalmente en la interacción que se produce entre medios de comunicación y la audiencia. Esta última asume una posición más activa, ya que tiene la capacidad de decidir que hacer con mensajes con carga ideológica. En síntesis, los mensajes de los medios de masas (como forma hegemónica) serán siempre interpretados dentro del contexto donde se inscriben los receptores. Es decir, su cultura o sus prácticas culturales desde donde conciben el mundo. “El receptor en su vida cotidiana no puede ser analizado como un mero individuo pasivo, tal y como era valorado por los funcionalismos y neofuncionalismos. Al contrario, como demostraba Thompson, siempre que surge dominación se forman resistencias”. (Muñoz, 2009)
    Desde esta perspectiva, los medios de comunicación pierden protagonismo y ya no se consideran tan influyentes en la opinión de la audiencia, ya que ésta tiene la posibilidad de adscripción o de resistencia a sus mensajes.


    Muñoz, B., (2009) La Escuela de Birmingham: la sintaxis de la cotidianidad como producción social de la conciencia. Revista Científica de Información y Comunicación, 6, pp. 21-68. Universidad Carlos III de Madrid

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  3. Tema: Estudios Culturales
    Integrantes: Camilo Araya, Cristóbal Rivera, Marcelo Sanhueza.

    Primeramente señalar que la siguiente exposición tiene un carácter reflexivo y crítico respecto a la relación estructura-individuo y su abordaje desde la teoría crítica y los estudios culturales.
    Apartándose de la conservadora teoría funcionalista y del criterio altamente economicista del análisis marxista surgen en la década del 50 en Inglaterra los denominados estudios culturales, los que se plantean políticamente contrarios a la disciplinarización del saber, por tanto no pueden ser catalogados como una propuesta teórica sino más bien una crítica analítica a la mercantilización de la cultura que se da en el capitalismo.
    El capitalismo tiene la capacidad de reabsorber ciertas prácticas culturales identitarias para después transformarlas en un producto comercializable, en este sentido no discrimina ni reconoce las valoraciones (éticas, morales, etc.) que estas tienen en su aplicación original. Esta cosificación de la cultura es promovida hegemónicamente a través de los medios de comunicación con una clara intencionalidad política, como señala la teoría crítica. Sin embargo y aquí tomamos distancia de la Escuela de Frankfurt, esta supuesta universalización encuentra resistencia, ya que los individuos no constituyen una masa carente de reflexión que absorbe el mensaje sin cuestionamiento alguno, sino más bien interpretan desde su experiencia lo que se les transmite y luego adopta su decisión y posicionamiento político como avance a la autonomía.
    Para que el análisis no caiga en el relativismo de obviar las condiciones materiales y subjetivas de dominación el diálogo entre individuo y estructura debe ser entendido como un proceso atravesado por relaciones de poder, lo que en cierta medida no permitiría hablar de dialógica sino más bien de un contexto limitante (no determinante) en el cual el individuo busca incansablemente desplegar su libertad reflexiva y de actuar, la que estaría en contante tensión con la hegemonización y el discurso oficial. Este paso a una actitud más activa es lo que reflejan los estudios culturales, ya que los humanos tienen un despliegue infinito en los diversos aspectos, ya sea en el construir de sus relaciones sexuales, de afinidad, étnicas, clasistas, entre otras, lo que lo lleva inminentemente a ser actor y no espectador de su vida, esto tiene una implicancia política clara la que se vería reflejada como rebeldía al modelo hegemonizante. Un ejemplo de esto sería la cultura popular y su reestructuración de las lógicas comunicaciones a través del levantamiento de medios contra informativos, alternativos o en oposición. Para la comprensión de este fenómeno las preguntas que se formula Stuart Hall podrían servirnos solamente de manera descriptiva de la oposición, pues no consideran la corporalización y materialización de las relaciones de poder que de ellas devienen.

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  4. Mariana Guerrero - Alejandro Muñoz


    Las propuestas teóricas y de investigación de los estudios culturales representan un importante avance en relación a los postulados de las escuelas anteriores, como la teoría de la aguja hipodérmica y la teoría crítica.

    En primer lugar, como la teoría crítica, no considera que su investigación es de carácter neutral, y admite que existen influencias e intereses que están detrás de todo estudio, sobre todo si son auspiciados y financiados por instituciones como el gobierno, demandas militares, que tienen intereses previos.

    En segundo lugar, se diferencia tanto de la escuela crítica como de la teoría de la aguja hipodérmica, en que deja de considerar a la audiencia como una masa, ahora las audiencias son particulares, son parte de distintos grupos y existen diferencias culturales entre ellos y que esto será determinante respecto a la forma en que se interprete el mensaje. Además, los receptores ya no son pasivos, sino que pueden aceptar, negociar o rechazar el mensaje que les es entregado por los medios de comunicación.

    Por otro lado, también se distinguen de los dos planteamientos teóricos revisados anteriormente, en que, mientras que los primeros sostenían que los medios poseían una capacidad ilimitada para manipular las ideologías de las personas, la postura de la escuela de Birmigham cuestiona esto y argumenta que no es tan así ya que la capacidad de los medios estará siempre limitada, puesto que los sujetos son capaces de interpretar los mensajes de manera crítica, aceptando, negociando o rechazando el mensaje.

    Otro de los principales aportes de esta perspectiva consiste en que por primera vez se considera la posibilidad de que existan resistencias a la cultura hegemónica, es decir que puedan haber grupos que se muestren en oposición o que se muestren simplemente como diferentes. Estos son llamados por los investigadores de la escuela de Birmigham en los términos de “contraculturas” y “subculturas”, respectivamente.

    Además, su foco de atención se centra más en la cultura popular, propiciando la valoración de la prácticas, experiencias cotidianas, opiniones y manifestaciones de la clase trabajadora. De este modo, busca reivindicar la cultura popular contra la de la élite, como parte de un movimiento político socialista y de oposición.

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  5. Integrantes: Mariela Acuña y Valentina Vergara

    Los estudios culturales de la escuela de Birmingham plantean, como tesis central, que ante la cultura hegemónica la cultura popular es capaz de ofrecer resistencia. Llevado esto al plano de los medios de comunicación, los estudios culturales proponen que la cultura popular hace de mediadora entre los medios de comunicación y los individuos.

    Esta tesis postula que los medios de comunicación y los demás aparatos ideológicos de dominación, no son un aparato infranqueable y gigantesco al cual no es posible enfrentar. Así, desmiente que el rol de los mass media sea una imposición cultural, muy usada en frases como “lo que el sistema nos impone por medio de la televisión”, sino que da cabida a pensar que el rol de los medios, es seducir a los individuos, pues no les dice a los sujetos que deben pensar,sino que les plantean una variedad de elementos sobre los cuales pensar. En este contexto el sujeto se vuelve activo y crítico, abandonando la pasividad descrita por los Mass Media Research, así como por la Escuela de Frankfurt. Esto debido a que las sociedades no son homogéneas y en un mismo espacio convive multiplicidad de maneras de mirar y de vivir. Esta revalorización que los mass media hacen del sujeto, convierte al individuo en un sujeto potencialmente transformador y que se resiste a ser dominado. Esto último, es quizá lo más destacable de los estudios culturales.

    En nuestra opinión los estudios culturales deben resolver varias dificultades. Quizá lo más problemático sea la globalización, cuya producción e inserción en la cultura se concentró en los años 50’ y ’60. La globalización no es sólo un proceso de mundialización de las redes de intercambio económico y del traspaso de información y conocimiento, sino que también la cultura ha tendido a su mundialización y homogeneización (Gordillo, s.f.), contexto en el cual ya no sólo se trata ofrecer la cultura popular, como alternativa a la dominación de la cultura hegemónica nacional, sino que, la cultura popular debe enfrentar la invasión de la cultura de los países centrales, especialmente de Estados Unidos.
    La tesis anterior,le confiere autonomía al individuo y gran fuerza a las culturas populares, cuando intenta explicar el enorme éxito que ha tenido la cultura de masas, tarea en la que fueron más exitosos los teóricos de la escuela de Frankfurt. Otra observación es definir cómo la cultura popular que supuestamente se opone a la cultura hegemónica, en realidad hace uso de elementos propios de la cultura patriarcal.
    Para concluir consideramos que la reivindicación de los estudios culturales no debiese ser sólo una invitación a seguir la cultura popular, dado que allí también persisten mecanismos de dominación, sino que la invitación debiese ser a participar de otra forma de cultura, que sea liberadora, solidaria e integradora. Pero ante todo la idea de resistir desde la cultura popular no debe transformarse en “una especie de costumbrismo posmodernista” como ha enunciado Beverley (p.8, 1996), o sea, debe ir más allá de la resistencia de la subjetividad o de las simples experiencias compartidas.

    Beverley John (1996), Sobre la situación actual de los Estudios Culturales en Asedios a la Heterogeneidad Cultural. Recuperado el 26 de enero de 2012 a partir de http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/bever.pdf

    Gordillo, Inmaculada (s.f.) Los trayectos transversales desde la multidisciplinariedad en los estudios culturales. Universidad de Sevilla. Recuperado el 26 de enero de 2012 a partir http://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=estudios+culturales+escuela+de+birmingham+globalizaci%C3%B3n&source=web&cd=4&ved=0CEIQFjAD&url=http%3A%2F%2Ffcom.us.es%2Frevista-e%2Findex.php%2FAdmira%2Farticle%2Fdownload%2F20%2F15&ei= nqwhT6uME8KAgweW9_WJCQ&usg=AFQjCNFTZ38_Ud97TbOjlwtUivqgocdX-A&sig2=YdIBYOtNDPVcNPHd0e4dLg&cad=rja

    Valenzuela, Katia. Clase de Socialización y Medios de Comunicación. Con fecha 18/01/2012. Universidad de Concepción, Chile

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  6. Christine Sanhueza – Francisco Olmos

    Como vimos en clases, los estudios culturales buscan focalizarse en la relación de la cultura popular y los medios de comunicación. Los Padres fundadores: Raymond Williams, Edward Thompson y Richard Hoggarts, son determinantes para comprender a la cultura popular, a la que vinculan –como expone Castro-Gómez (s.f) – con “la experiencia de las clases trabajadoras inglesas, y que es necesario potenciar para que ofrezca resistencia a los embates de la naciente cultura de masas.” (s.p).

    Hoggarts, primer director del Centro, al ser hijo de una familia de clase trabajadora, se preocupó por la situación de los obreros. Igual que Raymond y Williams quienes además rechazaban el determinismo económico del marxismo en la economía política. Cuando Stuart Hall asume la dirección, no pretende recobrar valores culturales pasados, sino ver la “irrupción de la sociedad de consumo y la incidencia de los medios de comunicación en el imaginario colectivo” (Castro-Gómez (s.f)). Así, ya no son los valores, o los comportamientos de los actores sociales el punto de partida, sino los dispositivos mediante los cuales la cultura “es producida y ofrecida al público como mercancía” (Castro-Gómez (s.f)), criticando al capitalismo.

    Entonces, los estudios culturales desarrollan una propuesta novedosa de resistencia hacia la cultura hegemónica dominante y su impacto en la sociedad. Centrándose en la capacidad de resistir que posee el receptor, que tiene una posición activa en la configuración de significado. Logrando una valoración del individuo en su configuración transformadora y activa, lo que es un gran cambio a los procesos de transformación del modelo imperante capitalista, que se establecen desde estructuras mesiánicas horizontales, donde el líder establece la mejor “receta” de lucha, y la obligación de la masa a seguirla irrestrictamente.

    En este sentido, la resistencia es posible y se canaliza desde el individuo y su comunidad hacia la formación de elementos propios socioculturales que contrarrestan la imposición de significados o por lo menos los median. Los postulados tienden a cuestionar cuan verás puede ser la confianza en la mediación con la cultura hegemónica y cuan posible es su oposición. Si existe esta resistencia, debemos ver la posibilidad de establecer una resistencia más allá de la comunidad, una expansión necesaria para poder combatir a dicha hegemonía con reales opciones de cambio. Si esta oposición no existe, debemos desentrañar los mecanismos de negociación que generan la constitución de significados hegemónicos, y si estos están más próximos a ser constitutivos de resistencia o de aceptación.

    Bibliografía:
    Castro-Gómez, S. (s.f) Althusser, los estudios culturales y el concepto de ideología. Instituto de Estudios Sociales y Culturales PENSAR, de la Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá. Colombia, Recuperado el 26 de enero de 2012 de http://www.oei.es/salactsi/castro3.htm
    Referencias:
    Valenzuela, Katia. Clase de Socialización y Medios de Comunicación. Con fecha 18/01/2012. Universidad de Concepción, Chile

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  7. La reformulación que hace la escuela de los estudios culturales con respecto a la teoría crítica nos parece bastante atinada, la tendencia a pensar al receptor como un sujeto pasivo que permanece impávido ante lo que transmiten los medios de comunicación de masas es prácticamente irrisoria. Esto significa pensar a la audiencia como un todo absolutamente indiferenciado, puesto que se desconoce la complejidad del tejido social y se le da un poder cuasi magnánimo a la manipulación ideológica por parte de los medios de comunicación.
    Lo dicho anteriormente no quiere decir que los medios de comunicación de masas no tengan injerencia en nuestras vidas cotidianas, dado que como bien manifiesta la escuela de los estudios culturales, el mensaje es recibido de manera diferente de acuerdo a la especificidad de las audiencias, el discurso es decodificado por los receptores e interpretado de acuerdo al marco referencial con el que cuenta cada sujeto para interpretar los objetos que se le presentan. De esta forma se reconoce la diversidad de actores sociales y las particularidades que cada uno de estos tienen, tomando en consideración que el sujeto puede asumir una postura con respecto al discurso que sea hegemónica, negociable o decididamente rechazable. En este sentido los productos simbólicos que se manifiestan a través de los medios de comunicación forman una especie de “campo de batalla”, donde distintos sectores de la sociedad reclaman su significado.
    El contenido emanado desde un medio de comunicación de masas como la televisión puede emitir un contenido determinado con fines intencionales manifiestos de posicionar una idea fuerza que sea hegemónica, como por ejemplo puede representarse en la violencia. La representación social dominante de la violencia es la de la victimización, pero la decodificación que hace el receptor no es necesariamente la que el emisor tenía proyectada, en este aspecto Hall (1973:225) es bastante explícito, “no existe ninguna ley que asegure que el receptor va a tomar el significado preferente o dominante de un episodio de violencia, precisamente de la misma manera en que el productor lo había codificado”. Por lo tanto, la planificación construida por el emisor no es sino inevitablemente fruto del contexto de significación que presenta el receptor, el cual como se dijo anteriormente puede reaccionar de tres formas al mensaje recibido: de forma hegemónica, de forma negociable o rechazando el mensaje.
    Bibliografía
    Hall, Stuart (1973) Codificación y decodificación en el discurso televisivo. Traducción de Segovia, Ana y Dader, José Luis. CIC (Cuadernos de Información y Comunicación). Disponible en: http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/11357991/articulos/CIYC0404110215A.PDF con fecha del 26/01/11.

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  8. Grupo 12: Pablo Arce y Alejandra Escobar.

    A diferencia de los Mass Comunication Research y con mayor profundidad que los teóricos de la Escuela de Frankfurt, los padres fundadores de los estudios culturales van a detectar con especial acierto que la cultura de masas no es capaz de impactar homogéneamente en la sociedad, que la asimilación del mensaje puede ser muy variado y hasta completamente opuesto dependiendo la edad, clase social, etnia, género u otras categorías sociales (Valenzuela; 2012).
    El receptor juega un papel activo, pues como bien señala Stuart- Hall en su modelo de codificación- decodificación, el mensaje proveniente de los medios hegemónicos puede ser aceptado (lectura dominante), ajustado/reinterpretado (lectura negociada) o de frentón rechazado (lectura oposicional), lo que lleva al receptor a elaborar códigos alternativos (Valenzuela; 2012). Estos códigos alternativos que se constituyen a modo de reivindicación de la cultura popular y de resistencia a la cultura hegemónica, los podemos encontrar a nuestro juicio en los llamados medios contra-informativos o de contra-información. Estos medios no solo ejemplifican el rechazo explícito que hacen algunos a la información proveniente de medios hegemónicos, sino que más vital aún, son reflejo del intento organizado de individuos por ir un paso más allá del simple rechazo y erigirse como alternativa al monopolio ideológico (Sunkel y Geoffroy; 2001, p.146). La Radio Bío-Bío, el periódico The Clinic (además de varios de circulación local y prensa regional), otros diarios on-line como el Mostrador y el Ciudadano, y diversos colectivos como Metiendo Ruido de la UdeC que a través de páginas web y un uso intensivo de las redes sociales buscan día a día develar la nula objetividad de los medios de circulación nacional, así como también ser la voz de los sin voz, de aquellos grupos minoritarios que los medios hegemónicos criminalizan a fin de cooptar. Importante aquí también es la labor que cada usuario de redes sociales realiza a la hora de difundir y hacer circular la información que elaboran los medios contra-informativos. De esta manera los medios de contra-información se constituyen, a modo de lenguaje Gramsciano, en espacio de resistencia de la clase subalterna organizada y dispuesta a construir pensamiento contra- hegemónico (Gramsci; 1998).
    Podríamos hablar entonces, en el caso de los medios contra-informativos o individuos que realizan esta labor, de una ampliación del modelo de Stuart Hall, donde a la codificación-decodificación del discurso se le podría agregar un ejercicio de recodificación por parte del receptor activo, el que posteriormente se convertirá en emisor de un nuevo discurso nacido de la oposición al original emanado de la cultura moderna (Valenzuela; 2012).


    BIBLIOGRAFIA
    Gramsci, A. (1998): Cuadernos de la Cárcel". Editorial Era. México D.F.

    Sunkel, G. y Geoffroy, E. (2001). Concentración Económica de los Medios de Comunicación. Peculiaridades del caso chileno (pp.135-150). Globalización: identidades emergentes. Recuperado el 26 de diciembre de 2011, de www.revistas.uchile.cl/index.php/RCM/article/viewFile/.../13270

    Valenzuela, K. (2012). Curso Socialización y Medios de Comunicación. Universidad de Concepción. Concepción, Chile.

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  9. Grupo: Dinko Avendaño, Violeta Perez

    Los estudios culturales son un campo de estudio surgido en Europa, mas específicamente en Inglaterra y se encargan de enlazar los medios de comunicación y la cultura popular, estableciendo sus interrelaciones. Rescatan y dan importancia al surgimiento de respuestas a la visión dominante o hegemónica de la cultura por grupos que la reproducen (Valenzuela, 2012). La escuela de Birmingham se alza como la casa desde la cual emerge este campo de estudio, uno de sus principales representantes es Stuart Hall, el que plantea una conceptualización interesante que permite analizar las diversas expresiones de los medios de comunicación y su efecto en las masas, viendo que estas pueden, desde aceptar hasta rechazar sus mensajes (Valenzuela, 2012).
    El análisis de Hall se refiere al modelo de codificación y decodificación y se presentará ejemplificado a un tema recurrente del año pasado e nuestro país, este tema se remite al abordaje que dieron los medios de comunicación televisivos a las marchas estudiantiles durante el año 2011 (donde se centraban más que nada en los destrozos, dando mas énfasis a esto que a las marchas en si), haremos una interpretación desde cada una de las lecturas posibles: si lo vemos desde una lectura hegemónica: diríamos que los medios de comunicación y específicamente los noticiaros de los principales canales hacen una buena cobertura de las marchas en el país, la gente siempre que sale a marchar nunca puede terminar su expresión en paz, están regularmente terminándolas en violencia, actos desmedidos y condenables, los jóvenes lo que quieren todo gratis y eso no puede ser, hay que saber ganarse las cosas, nada es gratis, desde una lectura negociada diríamos que la forma en que los medios presentan las marchas, que siempre terminan en destrozos es relativamente correcta, los reclamos de los jóvenes son validos pero el problema es la forma, no pueden terminar siempre armando barricadas y encapuchándose. La educación gratuita es algo justo y un deber del estado, pero las cosas deben pedirse como corresponde. Por otro lado desde una lectura critica u oposicional veríamos los noticiaros como agentes criminalizadores de la lucha social, una lucha justa que todos debemos apoyar y sobre todo tener en cuenta que cualquier forma de lucha es válida, la violencia, la expresión artística, etc. Los capuchas son los luchadores del pueblo y representan el descontento social con el poder que domina la sociedad y que es el mismo poder que intenta lavar el cerebro de la gente por sus canales de (des) información.


    VALENZUELA K. (2012) Apuntes de clases y diapositivas. Socialización y medios de comunicación. Enero de 2012. Universidad de Concepción.

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  10. Erick Anacona – Pía Torres

    Los estudios culturales son una tradición de estudios la cual busca darle una nueva y radical perspectiva a lo que se venía haciendo anteriormente en relación a la investigación sobre los medios de comunicación, su foco se establece en la relación de los medios de comunicación y la cultura popular, perspectiva que tiene una gran influencia del marxismo (Valenzuela, 18 de enero, 2012). Los estudios culturales tienen la intención de abrir los medios de comunicación a las distintas expresiones culturales que se expresan en la sociedad, quiere que se deje de ver a la población como una gran masa para que así se reconozca la existencia de distintos grupos, formas de pensar o vivir la cual la componen. Según lo que expone Sandar y Van Loon (2005) “Los estudios culturales se describen a menudo como una “antidisciplina”: un modo de indagación que no acepta la camisa de fuerza de las disciplinas institucionalizadas” (p.8). Busca por ende arrancarse de esas amarras teóricas e incorporar lo cotidiano y lo popular a sus enfoques, siendo uno de los principales distinciones el cómo las distintos grupos, clases o comunidades buscar encontrar significados distintos de las lecturas dominantes que se establecían en las sociedades (Martinez, 2006). Se quiere romper con esa estructura rígida en donde la audiencia es tan solo como un recipiente la cual recibe toda la información que le entregan los medios de comunicación dominante, sin ningún tipo de filtro o de cuestionamientos. Se puede decir con esto que aunque se acepta que existe una cultura dominante en el que su poder se genera a través de un consenso, también destaca que es importante manifestar claramente que hay grupos que buscan diferenciarse de esta hegemonía impuesta construyendo nuevos significados, nuevas formas de ver la sociedad, en donde los individuos seleccionan según sus intereses, ideologías, gustos, posturas, etc. lo que quieren “consumir” de estos medios.
    Esta apertura a las clases populares se ve manifestadas en la mayor integración que buscan los medios de comunicación masiva en nuestros días, según el materialismo cultural de , Raymond Williams se manifiesta la posibilidad de una participación real de la audiencia en la interacción y comunicación comunicativa, tomando en cuenta para que se desarrolle este fenómeno la apertura a la educación en sus mas distintas formas en donde el aprendizaje se puede conseguir más democráticamente y también es un punto decisivo la masificación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

    Bibliografía:
    Martínez, J. (2006).Teorías de la Comunicación. Universidad Católica Andrés Bello. Guayana, Venezuela.
    Sandar, Z. y Van Loon, B. (2006).Estudios Culturales Para Todos. Paidós. Barcelona, España.
    Valenzuela, K. Clase 18 de enero de 2012.

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  11. Juan Aguilera-Héctor Córdova
    Los estudios culturales comienzan a partir de mediados de los años sesenta, en Inglaterra, siendo la Escuela de Birmingham la responsable de la creación de este tipo de estudios, estos si bien no pueden ser considerados como una teoría o disciplina nacen como una reacción en contra del conservadurismo representado por el funcionalismo y del determinismo economicista de la teoría marxista. En sus bases encontrarnos críticas al capitalismo industrial y sus expresiones culturales, diferenciándose principalmente de la Escuela de Frankfurt debido a que deja espacio a los individuos para una resistencia y autonomía en la toma de decisiones , todo esto enmarcado en una cultura en la cual se vive un proceso de hegemonización, pero está no está completa y como se dijo anteriormente, existe un grado de autonomía permitiendo desempeñar prácticas culturales contra-hegemónicas. Otro rasgo particular de esta escuela es el origen popular de sus padres fundadores y su interés por los problemas sociales. La escuela de Birmingham al fin y al cabo es el estudio sobre las formas, prácticas y las instituciones culturales y sus relaciones con la sociedad y el cambio social, dándoles mayor importancia a interpretar relatos, valores o expresiones en lugar de intentar una instrumentalización de las estructuras capitalistas, es decir, intentar pasar de el análisis de las prácticas culturales de la elite a el análisis de las practicas populares.
    Otra postura respecto de los estudios cultuales, encontramos los postulados de Stuart Hall, en donde tenemos distintos conceptos sobre el procesamiento de la información, reconociendo la cultura, como el elemento promovedor de dominación por parte de algunos y resistencia por otros. Se refiere con esto, que la información es procesada según los significados y valores de la cultura e historicidad de cada grupo. A partir de esto, incorpora los elementos codificación-decodificación del discurso mediático. El papel otorgado a los medios de comunicación, se remite a guiar una forma de decodificación del discurso por parte de una audiencia, de manera que siga la lógica de la ideología de la cultura dominante. A partir de esto y la lectura del discurso generado, es que Stuart Hall hace la distinción del tipo de lectura, ya sea desde un modo apegado al discurso, una lectura totalmente opositora y una lectura que surge como negociadora, en donde la legitimidad del código dominante es aceptada por los televidentes, pero sin embargo, adaptan la lectura del mensaje a su condición social específica.

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  12. Alumnos: Constanza Steiner y Claudio Sánchez

    Los estudios culturales, como vimos en clase, se enmarcan en una contra respuesta en contra del conservadurismo funcionalista y en contra del determinismo economicista de origen marxista, hace de los estudios culturales, como primera apreciación, una respuesta novedosa a su tiempo, al menos en el origen: buscan ser una alternativa a los estudios de medios que se habían posicionado, conservando un mayor arraigo a la cultura popular.
    La Escuela de Birmingham promueve principalmente a la cultura como una contra-hegemonia frente al determinismo económico hegemónico, proponiendo que en ella se gesta una oposición autónoma en lo que respecta a la influencia de los medios. Así, por ejemplo, Stuart Hall propone que en la comunicación se articulan ciertas barreras: "El concepto de barrera parece implicar una comunicación limpia y unos obstáculos ajenos al sistema. Para Hall, la comunicación por sí misma no es trasnparente y en el proceso comunicativo las instituciones de difusión cultural están sujetas a toda una serie de determinaciones” (Cabello 2008, p.40).Así, la obra de Hall comienza a manifestar que las arreras se relacionan con el sistema cultural.
    Por su parte, otro de los grandes exponente de esta escuela, Raymond Williams, aborda la temática del Materialismo cultural, de acuerdo a lo visto en clase. En él, se considera que las formas culturales son un reflejo de las fuerzas económicas, pero que dichas formas presentan fisuras, las cuales son potencia de un cambio. A su vez, Richard Hoggarts, de acuerdo a lo expuesto en clases, muestra su oposición a las posturas que intentaban homogenizar la clase popular desde la clase poderosa, asumiéndolas así como diferentes y valorando la cultura obrera por su fuerte arraigo comunitario. Las visiones a las que se opone Hoggarts precisamente subestiman elitistamente las formas culturales populares y tales visiones son las propuestas por los medios masivos de comunicación. Así, la permanencia de las formas culturales populares demuestra la resistencia a lo transmitidos por los medios.
    A nuestro parecer, los tres autores muestran la posibilidad de romper con el discurso mediático hegemónico no tanto por la articulación de nuevos medios de difusión o una lucha directa, sino por vía de lo cotidiano, donde se fragua la vida de la “masa”, la cual debe dejar de ser tratada como masa para adentrase a conocer la heterogeneidad que se encarna en sus formas culturales particulares.

    Bibliografía

    Cabello, Antonio M (2008). Comunicación, cultura e ideología en la obra de Stuart Hall. En Revista internacional de Sociología (RIS). Vol. LXVI, Nº 50, Mayo-Agosto, 35-63, 2008. ISSN: 0034-9712. [Resctado el 26 de enero de 2011 desde revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/.../96/97]

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  13. Integrantes: Deysi Morales y Claudia Navarrete

    Los estudios culturales consideran la cultura popular como el objeto de su investigación científica, asimismo podemos decir que realizan un enlace entre los aspectos de la primera (revistas, deportes, etc.) y los aspectos privados del individuo (roles, lenguaje, etc.). Se fijan además en lo cotidiano de la vida; modas, sociabilidad de los grupos, prácticas y costumbres. Por otra parte, los estudios culturales apuntan a la relación entre las subculturas y la clase dominante y a la influencia de la cultura difundida entre la clase obrera por los medios de comunicación.
    El auge que han experimentado las corporaciones transnacionales, sitúan a las grandes empresas en el centro del poder mismo: poder económico por cierto, redes en el poder político, y una nueva obsesión, el poder sobre las mentes del público. Para vender mercancías, obtener influencia sobre la capacidad de decisión de las personas es vital. Actualmente, las empresas intentan por medio de su publicidad ganar influencia tanto comercial como cultural. La influencia comercial es el simple ejercicio de convencer al consumidor de que el producto ofrecido es el más conveniente; la influencia cultural de marca, en cambio, es la creación de una superestructura ideológica en torno a un producto de consumo, la que no necesariamente hace referencia al producto en sí, pero que crea un imaginario en la persona que la predispone al consumo. Por ejemplo, si nos encontramos ante un cartel publicitario o un comercial televisivo sobre alguna marca de ropa, ya no podremos encontrar en ella una descripción del producto, ni menos una lista de las razones objetivas por las que deberíamos preferir ese por sobre otro. Ahora lo que se está vendiendo no es un bien material, sino algo más abstracto, es una idea, un concepto que encierre en él la noción de éxito, de realización personal en un mundo moldeado por la identidad de marca.
    No hay ninguna empresa que sirva mejor como ejemplo que Nike, ya que su capital simbólico ha ido ganando terreno hasta poseer un enorme alcance global. Para Goldman (1998) ya no se trata solo de un fabricante de zapatillas, pues esta empresa ha trascendido la categoría de proveedor de productos deportivos simplemente. Nike promociona los valores burgueses ayudándose de símbolos y mensajes que hablan de la consecución de logros. Su publicidad parte del hecho de que los consumidores desean que su vestimenta muestre su identidad, y la identidad prefabricada que ha construido Nike es muy atractiva para los jóvenes, especialmente aquellos de las clases bajas de la sociedad.

    Bibliografía
    -Goldman, Robert; Papson, Stephen. La Cultura Nike, el signo del Swoosh. Ediciones Deusto. 1998.

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  14. Juan Albornoz
    Viviana Mora

    Los estudios culturales, surgidos en Birmingham en la década del ´50, parten de la premisa básica de que pese a que la cultura se encuentra inserta en un proceso económico hegemónico, no está absolutamente determinada por estos procesos. En esté sentido los sujetos no serían receptores pasivos de los mensajes o la cultura dominante, que nos entregan los medios de comunicación o saber dominante, por lo que estos estudios representan una critica contra la escuela de Frankfurt que toma a la sociedad como una gran masa manipulada y estandarizada por la industria cultural, y también a la teoría de la aguja hipodérmica de Laswell, que toma al individuo como un mero receptor de mensajes que reacciona a estos de manera predecible.

    Partiendo de esto, los estudios culturales se centran en las distintas expresiones y practicas de la cultura popular, y en los actores que la llevan a cabo, la juventud, clase obrera, minorías étnicas, etc. De está forma busca revalorizar las practicas y expresiones de estos actores, como espacios y símbolos de oposición a la cultura dominante. Actores que en toda época han existido, oponiéndose a las lógicas de vida que buscan ser impuestas por los grupos dominantes, y que constantemente han tratado de ser marginados por las elites, lo que demuestra su poder de resistencia y oposición a estos grupos dominantes, que tienen que muchas veces recurrir a la marginación de los actores populares, para así invisibilizar estas subjetividades que se salen de los marcos normativos y de orden impuestos, siendo un claro ejemplo de esto, la relación que mantiene el Estado chileno con el pueblo mapuche.

    Esto comprueba que los mass media no tienen una repercusión homogénea en las audiencias, y que estas tienen particularidades, lo que tampoco quiere decir que no ejerzan influencias, sino más bien, que los mensajes transmitidos son interpretados y por lo tanto no impactan de manera unidireccional. El modelo de codificación-decodificación que Stuart Hall nos propone, da cuenta de cómo los discursos transmitidos por los mass media pueden ser decodificados, en forma de aceptación, negociación y también de oposición. Esto nos parece correcto, considerando eso si que las interpretaciones que realizamos de los mensajes, también están influenciadas por la socialización y por el constante bombardeó de mensajes ideológicos que recibimos, y que por lo tanto, estas interpretaciones tampoco pueden ser entendidas sin considerar las vivencias de quien las decodifica.

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  15. Pocas dudas hay en la actualidad respecto de los aportes que han hecho los ‘estudios culturales’ para el entendimiento de la relación entre los ‘medios de comunicación’ y la ‘cultura popular’. Es interesante observar cómo conceptos como ‘cultura hegemónica’, ‘cultura de masas’ y ‘contra-cultura’, entre otros, inundan el día a día de las distintas interpretaciones teóricas al respecto, ya sea en el campo de la sociología, como las de otras disciplinas con arraigo en las ciencias sociales.

    Aun así, y tomándonos la libertad para aquello, creemos importante resaltar las críticas que se han realizado a los planteamientos de Raymond Williams, Richard Hoggarts o Stuart Hall, sobre todo a las críticas dirigidas a sus sucesores. Éstas, tienen que ver con el ‘nuevo movimiento revisionista’ de los estudios culturales que ha emergido durante los último años. Es así que Curran (1998), menciona que este movimiento:

    “surgido inicialmente de la tradición radical, ha consagrado gran parte de su energía creativa a atacar las premisas y presupuestos de dicha tradición. De hecho, en su expresión más desarrollada, el nuevo revisionismo rechaza los modelos de sociedad, las formas de conceptualizar las funciones de los medios de comunicación y las problemáticas y marcos explicativos de los principales paradigmas radicales de las investigaciones sobre la comunicación de masas” (p.383).

    Por lo mismo, nos llamó profundamente la atención la existencia de este ‘movimiento’, ya que, aparentemente, no sólo se queda en una reelaboración teórica en torno a los estudios culturales, sino más bien, y de acuerdo a lo que estima el autor ya referido, estaríamos frente a un revival de sus planteamientos teóricos más importantes; lo cual, además, estaría más relacionada con un retorno a las creencias populares, que a un planteamiento sistemático de nuevas ideas y teorías.

    A causa de lo anterior opinamos que es importante considerar esta corriente revisionista, más aún en el actual programa de estudio del ramo que estamos finalizando; Esto, principalmente, porque creemos que el potencial analítico de la propuesta del ‘nuevo movimiento revisionista’ intenta profundizar y re-contextualizar de modo aplicado los planteamientos iniciales que propusieron los estudios culturales de la escuela de Birmingham.

    Bibliografía:
    Curran; Morley y Walkerdine. (1998). El nuevo revisionismo en los estudios de comunicación: una revaluación. En Estudios culturales y comunicación: análisis, producción y consumo cultural de las políticas de identidad y el posmodernismo (Pp.383-415). Barcelona, España: Editorial Paidos.

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  16. Víctor Pinto/Rodolfo Pérez

    Los estudios culturales aparecen en Inglaterra en los años ’60 y tienen como directo antecedente la escuela de Frankfurt y teóricos como Frank Leavis. Se estatuye como una reacción al funcionalismo americano y las viscisitudes que el capitalismo provoca en las masas sociales. En efecto, los estudios culturales, particularmente en la Escuela de Birminham con teóricos como Raymond Williams, Edward Thompson, Richard Hoggarts y Stuart Hall comienzan a hacerse cargo de la relación existente entre la cultura pop y los medios de comunicación. Para ello ponen especial atención a los grupos sociales marginales, los jóvenes, las minorías étnicas y la clase obrera (esta última particularmente estudiada por Hoggarts). Y como se presentan los fenómenos sociales en aquellos grupos (cambio social).
    Algunos principios que resumen muy bien el espíritu que anima los estudios culturales y que se derivan de la diferenciación que tienen éstos con su par teórico antecedente (teoría crítica) son los siguientes:
    -la capacidad de los medios ya no es ilimitada
    -presencia de subculcturas que presentan audiencias particulares y distintas entre si
    -el receptor juega un rol activo, pudiendo aceptar, negociar o rechazar el mensaje que se construye en base al código de la cultura hegemónica (Hall en Valenzuela, 2012).
    En ese sentido es importante hacer visible y rescatar aquellas “resistencias generadas por resignificaciones” (2012, p. 15) a los mensajes transmitidos por los Mass Media y que serian los instauradores de un cambio social (Williams, en Valenzuela, 2012) de las estructuras culturales que, en cierta medida son el reflejo de las fuerzas económicas. Entre dichos agentes de cambio podemos apreciar la presencia de las subculturas y las contraculturas particularmente.
    Sin embargo la escuela de Birmingham en su intento por poner el foco en las pequeñas resistencias de las construcciones culturales de los medios lo que hacen es dar una señal política de legitimación del discurso democrático. Si a la escuela de Frankfurt se le acusa de pesimista, podríamos decir que la escuela de Birmingham peca de optimista en ese sentido, pues no existiría sólo una dominación dada la multiplicidad de decodificaciones. Por otro lado, la escuela de Frankfurt no cierra la posibilidad emancipadora y si los sujetos se entienden como pasivos es producto del resultado de la nueva cultura de masas. Además, se debe poner atención con las nuevas tecnologías y los nuevos tipos de dominación, pues como bien señala Pérez (2001) las características internas del proceso del trabajo más altamente tecnológico, y las características del sistema de comunicación más avanzado, convergen, de manera objetiva, más allá de la voluntad de sus actores, en la producción de una situación claramente distinguible de la dominación clásica, cuya principal característica es la destrucción de las bases psíquicas que hacen posible la autonomía del ciudadano (p. 175).

    BIBLIOGRAFIA
    Pérez, C. (2001). Para una crítica del poder burocrático. Lom ediciones. Santiago
    Valenzuela, Katia. Clase de Socialización y Medios de Comunicación. Con fecha 18/01/2012. Universidad de Concepción, Chile

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  17. Se cierra el plazo para publicar a las 00.01

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  18. Integrates: Maria Alicia León C.
    Javiera Lagos M.

    La propagación del capitalismo como sistema hegemónico de la economía mundial, busca mantener en constante reproducción sus patrones de funcionamiento, es decir, mantiene la reproducción simbólica de sus ideales mediante los medios de comunicación, los cuales gracias a su gran masificación logran mantener a la audiencia subyugada a la cultura de consumo que promueve el capitalismo.
    Desde la década del ’60, surge en Inglaterra el interés por la cultura popular y su relación con los medios de comunicación, mediante la promoción de estudios enfocados en dicha temática - como un tipo de respuesta al conservadorismo funcionalista y al determinismo económico marxista de la época- estos estudios logran desanclarse de los procesos disciplinatorios de los estudios conocidos hasta ese entonces; estamos hablando de los estudios culturales.
    Los estudios culturales realizan una crítica al capitalismo industrial y las expresiones culturales que éste propaga mediante la pseudocultura comercial, la cual tiene por fin la homogenización de los individuos, estandarizando sus gustos, creando estereotipos, creando sujetos acríticos, los cuales frivolizan y trivializan la esencia de su espíritu, transformándose en seres rentables, en mercancías propias de una sociedad con un sistema de consumo de masas.
    Los estudios culturales, buscan reflejar la imposibilidad que tiene la audiencia de emanciparse, de decidir y de discernir libremente ante la industria.


    La Escuela de Birmingham aparece en el contexto de los estudios culturales, criticando la postura anterior. Esta escuela hace una crítica al capitalismo que ha llevado a un consumo globalizado y dominante, y al pensamiento de que los medios de comunicación de masas tienen una capacidad ilimitada de manipular a las personas. La Escuela de Birmingham asegura que esta capacidad, de influir en las ideas, es limitada. Esta afirmación se explica porque las personas tienen una capacidad crítica al momento de recibir ciertos mensajes, los interpretan de manera distinta, lo que lleva a constituir una resistencia a la cultura hegemónica, formando las llamadas subculturas y contra-culturas que tienen cierto grado de autonomía, en las que ciertos grupos de personas se oponen o intentan distinguirse de la cultura hegemónica, demostrando que a parte de la cultura hegemónica también coexisten diferentes expresiones culturales que posibilitan una mejor comprensión de la realidad social, ya que elaboran sus propias resignificaciones de los mensajes. Esto lleva a que esta Escuela ponga atención a una “cultura popular”, principalmente de la clase trabajadora, como también minorías étnicas y sectores considerados como marginales.

    Bibliografía:
    Valenzuela, Katia. Clase de Socialización y Medios de Comunicación. Con fecha 18/01/2012. Universidad de Concepción, Chile.

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  19. Enviado el 27 de Enero a las 11.43

    Javier Ferreira y Gustavo Riquelme

    Los estudios culturales, se enmarcan en la ciencia social no como metodología o teoría, sino como el auge del conflicto de la modernidad. Se desarrolla de forma posterior a las teorías clásicas sobre medios de comunicación y sociedad.
    Haciendo un breve resumen de las centrales escuelas en los estudios culturales, la perspectiva de la escuela de Frankfürt pone mantiene su énfasis en la dominación ejercida por los medios de comunicación, sin centrarse demasiado en la producción de resistencia. Se preocupa sin embargo, de abordar la “colonización” que ejerce el mercado sobre la cultura, muy expresado en la colonización del mundo de la vida que plantea Habermas. Mientras tanto, la tradición funcionalista de la escuela de Chicago los medios comienzan a ser dotados de neutralidad, frente al contexto de la democracia estadounidense, sin desmarcarse al menos metodológicamente de sus posturas anteriores. Finalmente, la escuela de Birmingham por último, Centra su atención en la resistencia cultural a la imposición de un modelo hegemónico.
    Respecto a lo anterior, se generan 2 grandes ideas no necesariamente complementarias: por un lado (1), es inferible que el intento de esta renovación de perspectivas sobre los medios, responden a reducir el carácter coercitivo de los medios de comunicación, otorgándole (la escuela de Birmingham, principalmente), un rol de actor, pensante y crítico (o al menos potencialmente) al sujeto en la cotidianidad. La implicancia de esto, tiene doble faz: (a) la posibilidad del activismo de resistencia a los modelos hegemónicos de parte de los receptores y (b) el abandono de posturas epistemológicas que reproducen un discurso ingenuo sobre la capacidad crítica de los actores sociales, muy patente en la teoría de aguja hipodérmica de Laswell. Parafraseando a Robles (2005), en la crítica que hace la etnometodología a la sociología convencional, los modelos teóricos sobre medios de comunicación tenían como expectativa mínima de los sujetos sociales, la de “estúpidos culturales”, sujetos que no oponen resistencia ante la imposición de los mass media.

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  20. Por otro lado (2) nos surge desde Follari (2000), una predilección por la postura de la escuela de Frankfürt, en tanto se extrapolan los estudios culturales con la cuestión de la posmodernidad, en tanto estos estudios se abocan a la comprensión de dicotomías tratadas en la teoría crítica, como la colonización del sistema hacia el mundo de la vida, y de la misma forma, la colonización financiera hacia la economía basada en el capital productivo (Dorré, 2009), ambos problemas desarrollados en torno a la globalización económica y cultural a producto, fundamentalmente, de el desarrollo de los medios de comunicación globales.

    Follari, Roberto A. (2000): “Estudios sobre postmodernidad y estudios culturales: ¿sinónimos?” Revista Latina de Comunicación Social, 35 / Extra Argentina. Recuperado el 26 de enero de 2012 de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/Argentina2000/15follari.htm
    Robles, Fernando (2005). “Contra modernidad y Desigualdad Social: Individualización e individuación, inclusión/exclusión y construcción de identidad. La necesidad de una sociología de la exclusión” en Revista MAD (15).
    Dörre, Klaus (2009) “la precariedad: ¿centro de la cuestión social en el siglo XXI?”  Actuel Marx/intervenciones, n° 8, recuperado el 26 de enero del 2012 de http://es.scribd.com/doc/72726483/06-Dorre-Klaus-La-precariedad-Centro-de-la-cuestion-social-en-el-siglo-XXI

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